Tercera exposición del curso: Las formas del alma.
Las formas del alma es una exposición organizada en el Instituto Cervantes de Madrid y comisariada por Susana Blas. Consiste en una muestra de obras de un total de 14 artistas españoles, con distintos formatos artísticos, que tratan de aunar sus ideas sobre el alma y la espiritualidad. Los artistas en cuestión son: Chechu Álava, María Bueno, Soledad Córdoba, Antonio F. Alvira, Santiago Lara, Mireya Martín, Vicky Méndiz, Paula Noya, Mapi Rivera, José Luis Serzo, SUSO33, Yolanda Tabanera, Marina Vargas y Juan Zamora.
Lo más destacable de la exposición es, en mi opinión, la organización y división de la ubicación utilizada. Se reparte el espacio de un manera estéticamente muy llamativa, puesto que da la impresión de adentrarse en un templo. El esquema general del recinto es una división en tres zonas, donde cada una toma un enfoque sobre el tema en cuestión y donde se reúnen las obras de los artistas que más se ajustan a esa interpretación. Cada zona es titulada con un símbolo y una cita que parecen revelar la clave temática de la división, aunque obviamente con una interpretación muy abierta, puesto que el tema es el alma y su forma de verse depende de cada individuo.
Si se continúa la trata del tema del comisariado de esta exposición, cabe destacar la presencia de La Piedad invertida y Doble inversión de la Piedad en el centro de la sala (como se muestra en la fotografía de la izquierda). Es esta situación la que capta la atención de todo el público y gracias a ella se potencia la idea de templo circular, lo que en mi opinión se trata de inculcar para realizar un recorrido completo de la exposición, dando la vuelta a la misma con el centro establecido en estas obras.
Además, la potencia de la imagen que crea esta disposición se añade a todo el mensaje que ya transmiten de por sí ambas esculturas y la propia comparación entre las mismas, lo cual convierte a estas obras en el centro perfecto, por su alto nivel de transmisión, que agarra al espectador y le tiende la mano hacia el resto de obras.
Respecto al resto de la exposición, destacaré las obras que más relevantes me han parecido o simplemente las que más me han gustado. Así, comienzo destacando como artista a Juan Zamora, del cual conocía y admiraba trabajos desde hacía no demasiado tiempo. En el contexto de la interpretación del alma, me parece muy interesante observar en este espacio obras como Cultivo y Emerge, dado que ambas recurren a lo minúsculo y al crecimiento para hablar del alma. Con Juan Zamora parece entenderse el alma como el mismísimo desarrollo vital, como un crecimiento interno biológico, invisible para nuestros ojos y en la sombra, mientras tratamos de entnderlo desde fuera. De esta forma se entiende una dualidad: lo interno y lo externo, al igual que en las esculturas de la Piedad; esto puede explicar el símbolo y el lema de esta zona central:
![]() |
| Fotografía de Álvaro Peral. |
| Santa Teresa y la metamorfosis de Paula Nova. Otra de las paredes de la zona central. Fotografía de Álvaro Peral. |
La zona más alejada de la entrada estaba dedicada a la imaginación (como se mostrará en la imagen siguiente) y por ello se encontraban piezas de un alto nivel fantástico y simbólico así como algunas obras que recuerdan a la más pura conexión con el inconsciente:
![]() |
| Fotografía de Álvaro Peral. |
![]() |
Blinky Rotred y el juego de ajos de Jose Luis Serzo.
La fantasía.
Fotografía de Álvaro Peral.
|
![]() |
| Manos y cama de María Bueno. El inconsciente. Fotografía de Álvaro Peral. |
Por último, la zona restante la protagonizan, entre otras, las fotografías de Soledad Córdoba y Mapi Rivera, que a mi parecer poseen una fuerza visual brillante. Además, como nexo común, parece que estas obras llevan la autodestrucción a una equivalencia con el alma (los rayos de Mapi Rivera, el humo de Soledad Córdoba, la escultura en la pared de Yolanda Tabanera). Esta última zona queda encabezada por una cita de la Biblia:
![]() |
| Fotografía de Álvaro Peral. |
![]() |
| Fotografía de Soledad Córdoba |
![]() |
| Detalle de Sinapsis (serie "Otoño VIII") de Mapi Rivera. Fotografía de Álvaro Peral. |
Para concluir, he de constatar que, personalmente, me ha gustado mucho la exposición, a pesar de no mostrar en esta entrada toda su magnitud y obras. He descubierto la importancia de la situación de las obras y la organización de un espacio para la potenciación de las mismas y he reflexionado en temas que ahora me inspiran para mis propios trabajos. En resumen: una exposición altamente recomendada.













Comentarios
Publicar un comentario