Cuarta exposicion(es): Doris Salcedo y Esther Ferrer.




       En esta ocasión, como exposición obligatoria teníamos que visitar dos sedes del Museo Reina Sofía en el Parque del Retiro de Madrid. Se trataban de Polimpsesto de Doris Salcedo, en el palacio de cristal y Todas las variaciones son válidas, incluída esta de Esther Ferrer en el Palacio de Velázquez. A continuación, un breve comentario de las mismas.

       Respecto a Polimpsesto de Doris Salcedo, para mí fue interesante por su valor estético, basado en la situación y el tiempo; el Palacio de Cristal con el sol de la tarde entrando por el techo dejaba un espacio precioso. La exposición consiste en una única obra, que recubre todo el suelo del recinto, del que brotan gotas de agua letras que forman nombres. Al tiempo, por el sol, estos nombres se secan y dejan lugar a otros que se van escribiendo encima, como si el anterior dejara de importar. Sin leer en qué consiste la exposición, puede parecer una experiencia de mero placer estético; sin embargo, la lectura del folleto informativo descubre que todos los nombres que se van escribiendo son los de toda la gente que ha fallecido en el mar Mediterráneo en su intento por llegar a España huyendo de sus respectivas tierras natales. Así, Polimpsesto parece ser una especie de mausoleo de identidades que critica la respuesta a una crisis humana que empeora cada día. Como se cita en el folleto de la entrada de la misma: "plantea honrar y preservar la memoria de unas víctimas con las que la sociedad tiene una incontestable deuda".

      Como ultimas matizaciones he de elogiar la labor de investigación que desde Manchas en el silencio aprecio de otra forma a pesar de que en este caso ha sido más sencilla. Por otra parte, es muy interesante cómo de algo negativo queda algo tan bonito, todo el mundo hacía fotos, el espacio era muy silencioso y la transmision era paz muy positiva, lo cual es un problema porque en parte te hace olvidar el origen de todo el trabajo, bastante mas negativo que eso. El punto negativo lo veo en que es una exposicion que a pesar de llevar mucho trabajo y usar unas tecnicas dificil de realizar, es muy simple; basicamente, entras, das una vuelta, lees algun nombre, fotos al sol y sales. Apenas aprecias todo por la falta de dinamismo, aunque es obviamente lo que se busca. Algunos detalles de la exposición (fotografías de Álvaro Peral):








     La otra exposición era Todas las variaciones son válidas, incluída esta de Esther Ferrer. En este caso en el Palacio de Velázquez , un espacio bastante más extenso que el Palacio de Cristal, lo que permite una exposición más grande y variada. Esther Ferrer es una artista multidisciplinar que trabaja múltiples formatos: desde la performance hasta la escultura y fotografía pasando por intervenciones matemáticas. En esta exposición se mostraban trabajos de la artista de toda su carrera, lo que componía una variedad muy amplia. Al entrar encuentras un gran mosaico, Poema de los números primos, que impacta por su gran tamaño y, dentro del desconocimiento, descuadra con otras piezas que se ven el espacio.

      También resultan interesantes las activaciones con mediadores, performances basadas en objetos que deben usarse por los espectadores siguiendo las instrucciones de las partituras cedidas. En mi caso, al ir en grupo, fue sencillo animar la activación de algunas de ellas. En particular, destacaba un piano diseñado en exclusiva para esta exposición, que tenía acceso libre para que quien se animara a tocar algo; la sensación que producía el sonido del piano en su sal unido a la gente con la que iba producía una sensación muy satisfactoria que recordaré durante bastante tiempo. Tambieén me llamaron la atención la serie de juguetes sexuales como pura crítica a la diferrencia entre niños y niñas en la infancia, así como del machismo y poderío del pene en los aspectos más simples. Luego están los autorretratos a lo largo de los años y las medidas en el cuerpo desnudo de la artista, un trabajo fotográfico extenso de especial interés. Hay mucho más que comentar, pero quedaría una entrada demasiado extensa.

     En resumen, la variedad es un punto muy fuerte de la muestra y las performances también, aunque su simpleza puede hacernos tomarlas como algo menos interesante o con transmisión artística (también dependen de cómo sea la situación de las personas que las activan). La magnitud del espacio es otro punto a favor, dado que permite separar mucho cada obra, lo que se agradece por su variedad. En general, una exposición donde cada uno puede encontrar su gusto particular. Algunas imágenes del lugar (fotografías de Álvaro Peral):

















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