Primera exposición del curso: Isabel Gómez.



    Hace unos días unos cuantos alumnos y alumnas de clase fuimos a visitar una exposición comisariada por nuestra profesora María Jesús Abad Tejerina junto a Carlos Valverde. Se trataba de Liliput, de Isabel Gómez en el Centro Cultural Galileo de Madrid. La idea principal de esta entrada es describir la exposición en cuestión y dar mi propia visión de la misma.

     Para empezar, trataré de aportar mi visión del conjunto de las obras, ampliada por los comentarios de los comisarios y las explicaciones de María Jesús en clase. La clave es el paralelismo entre la sociedad actual completamente digitalizada y en un proceso de perdida de la individualización, la vida de la artista y las aventuras de Gulliver en el libro Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Este paralelismo se manifiesta por la continuidad en las obras de algunos elementos: el vestido, que encontramos expuesto como si lo portara un maniquí invisible encima de la tabla del naufragio y que lleva la protagonista en muchas de las pinturas, el gigantismo de Gulliver y los liliputienses también representados por unos perros, el agua...

    Un buen ejemplo para la comprensión de este paralelismo es la obra Naufragio, donde se distinguen algunos de esos elementos:

Naufragio de Isabel Gómez, 2016 (Técnica mixta sobre tela, 1.60 x 1.01 m).
Fotografía de Álvaro Peral Vara.
    Básicamente, el eje que une todas esas corrientes es el miedo, pero entendido como un cambio que desorienta y nos hace tratar de llegar a nuestro "yo" y tratar de autodescubrirnos. Así, la presencia del miedo en las experiencias personales de la artista refleja en las obras, a través de un potente simbolismo, hace que el público plantee todas sus dudas sobre el caótico presente que también convive en sus pieles. Además, ese afán de descubrimiento, de instar a la reflexión, de filosofar, es una pieza clave de este puzle de Liliput que, en mi opinión, se manifiesta de forma más evidente en 360 grados. Se trata de una obra que sorprende por su formato circular y, a mi parecer, por su ambigüedad: puede ser el mar y los peces, el cielo, un iris sin pupila... Pero carece de importancia, puesto que la clave es que la tranquilidad del azul se funde con el empujón a la reflexión de la frase que acompaña a la obra: ..."el círculo más pequeño tiene los mismos grados que el más grande"... Una llamada a pausarse y mirar desde otra perspectiva:

360 grados de Isabel Gómez, 2017 (Técnica mixta sobre tela, 29.5 x 21 cm).
Fotografía de Álvaro Peral Vara.
    Tras realizar una visualización del resto de maravillosas obras de la exposición, que invito a visitar para una apreciación completa del arte de esta autora, dado que en este post no cabe todo, el recorrido termina con la obra No. En resumen, es un cambio de parecer donde todo lo ocurrido, todo lo negativo, pasa a ser un recuerdo y por tanto, se cambia a mejor. Es una pérdida del miedo, una llamada a la valentía contada a través de toda una fantasía de ensueño:

No de Isabel Gómez, 2017 (Óleo sobre lino y ensamblaje, 1.70 x 1.68 m).
Fotografía de Álvaro Peral Vara.
    Por último, me gustaría mencionar que la exposición me ha sorprendido visualmente: la mezcla de técnicas utilizadas, los colores vívidos como en el cuadro Laputa, detalles como el barco de papel sobre la tela de otra de las obras, la elección de marcos sencillos que no quitan protagonismo a las piezas, la continuidad antes mencionada y mucho más. En conclusión, una exposición más que recomendable y que me gustaría volver a visitar.









  
      
      

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